Te lo diré sin poesía,
sin agregados del corazón,
sin adornos del idioma.
Te lo diré llanamente,
sin métrica ni medida,
sin adiciones ni sustracciones.
Así como se debe decir:
directo y de frente;
sin figuras ni premisas,
sin melancolías ni ilusiones.
Con el alma abierta,
con el corazón expuesto,
con todo mi ser...
te amo.




