ENREDADERAS DE MI ALMA

 Ese rincón colonial desde el cual empecé a soñar,
esos corredores que olían a tranquilidad,
a ilusiones e infancia.
Hoy los recuerdo, bañados a veces por el sol
y otras, cobijados por caprichosas
sombras dibujadas por las enredaderas de mi alma.

Siéntate conmigo, sobre este piso,
seamos niños otra vez,
dibujemos y garabateemos algunas frases
antes que los luceros empiecen a brillar,
el frío nos abrace y el sueño nos venza.

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